El gas natural y sus ventajas

El gas natural es el hidrocarburo de combustión más limpia. Es abundante y versátil, ayuda a satisfacer la creciente demanda de energía en todo el mundo y puede asociarse con fuentes de energía renovables. Enfriamos el gas natural hasta convertirlo en líquido para facilitar su envío a lugares con gran demanda de energía, y lo convertimos para fabricar combustibles y otros productos con menos emisiones.

El gas natural representa más de la mitad de nuestra producción total. Lo exploramos y lo producimos tanto en tierra como en el mar. Shell es uno de los principales proveedores mundiales de gas natural y gas natural licuado (GNL).

La demanda mundial de gas va en aumento. Para 2030, esperamos que aumente en un 40% con respecto a su nivel de 2014.

¿Qué es el gas natural y para qué se utiliza?

El gas natural es el hidrocarburo más bajo en carbono, inodoro, incoloro y no tóxico. Proporciona calor para cocinar y calentar, y alimenta las centrales eléctricas que proporcionan electricidad a los hogares y las empresas.

También alimenta muchos procesos industriales que producen materiales y bienes que van desde el vidrio hasta la ropa, y es un ingrediente importante en productos como las pinturas y los plásticos.

Shell convierte el gas en combustibles más limpios y otros productos en nuestras plantas de conversión de gas a líquidos. También lo enfriamos a -162ºC (-260ºF), convirtiéndolo en un líquido que es fácil de enviar a lugares del mundo que necesitan energía. Ofrecemos gas natural licuado (GNL) como combustible de bajas emisiones para barcos, camiones, autobuses y trenes.

Estamos trabajando para ofrecer nuevos suministros de GNL que ayuden a satisfacer la demanda futura. Por ejemplo, estamos construyendo la mayor instalación flotante de producción de GNL del mundo, Prelude FLNG. Nos permitirá acceder a yacimientos de gas frente a la costa de Australia que, de otro modo, serían demasiado costosos o difíciles de explotar, y convertir el gas natural en GNL para enviarlo a ultramar.

Ventajas del gas natural

El gas natural es abundante. Si el consumo se mantuviera en los niveles actuales, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que hay suficientes recursos recuperables para unos 230 años.

Es versátil. Una central eléctrica de gas tarda mucho menos en arrancar y parar que una de carbón. Esta flexibilidad la convierte en una buena compañera de las fuentes de energía renovables, como la solar y la eólica, que sólo están disponibles cuando brilla el sol y sopla el viento.

El gas es el hidrocarburo de combustión más limpia, ya que produce aproximadamente la mitad de dióxido de carbono (CO2) y sólo una décima parte de los contaminantes atmosféricos que el carbón cuando se quema para generar electricidad. Existe un enorme potencial para reducir las emisiones de CO2 y la contaminación atmosférica a corto plazo utilizando gas en lugar de carbón.

El gas está ahora tan disponible a través del GNL, que puede ayudar a los países a hacer frente a las interrupciones de suministro a corto plazo. Tras la catástrofe de Fukushima, Japón cerró sus reactores nucleares y recurrió al GNL para compensar gran parte del suministro eléctrico perdido.

En algunos casos, es más barato producir gas que carbón. La central de gas más eficiente tiene unos costes de inversión de 1.100 dólares por kilovatio, según la AIE, frente a los 3.700 dólares de la central de carbón más eficiente.

La energía de gas vuelve a ser más competitiva cuando se incluyen los costes a largo plazo asociados al cambio climático y al impacto de la contaminación atmosférica, tanto en las personas como en el medio ambiente.

El gas también tiene un número creciente de usos, incluido el uso del GNL como alternativa de bajas emisiones al gasóleo y al fuel-oil pesado en el transporte.

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