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En las manos del mar

DESABASTECIMIENTO DE GLP. Parte de la economía peruana sigue dependiendo del mar y sus veleidades. Pero no solo la pesca, sino también el sector energético. Así como hay que esperar a que existan condiciones adecuadas para que, por ejemplo, la anchoveta crezca y se reproduzca, también hay que estar pendientes de que los oleajes no adquieran tal fuerza que paralice el transporte de gas licuado de petróleo (GLP).

Es lo que ocurrió la semana pasada en Lima, pues el mar impidió el desembarque del combustible, lo que originó escasez y largas colas de vehículos en los grifos que lo expenden. Sin embargo, el desabastecimiento también responde a un esquema empresarial y regulatorio poco beneficioso para el país. Cuando en julio del 2010 ocurrió algo similar –el problema es recurrente–, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) modificó el Reglamento de Comercialización del GLP que, entre otros aspectos, obligaba a las plantas de abastecimiento a mantener una existencia media de dicho producto equivalente a quince 15 días de despacho promedio de los últimos seis meses. Aparentemente, la norma no se cumplió, pues en el 2015 hubo otro oleaje anómalo y, por ende, otra carestía de GLP.

Cada vez que el problema reaparece, se recuerda un proyecto para la construcción de un poliducto, el cual fue adjudicado en el 2008 por el Minem a un consorcio conformado por una subsidiaria de la multinacional alemana Oiltanking y GMP, subsidiaria de Graña y Montero (hoy Unna). Pero Pluspetrol, la operadora de Camisea y de la planta de GLP en Pisco, no estuvieron entusiastas por el proyecto argumentando que el transporte vía el poliducto sería más caro que por vía marítima, lo que elevaría el precio y perjudicaría a los usuarios –que van desde choferes y restaurantes, hasta amas de casa–.

Analistas del sector han indicado que la obra no se concretó porque Pluspetrol se rehusó a asegurarle al consorcio el mismo precio con que exporta el GLP, es decir, la propia empresa productora convirtió en realidad su vaticinio de que el poliducto sería más caro. Aunque, como señalan los expertos, detrás de esa oposición al proyecto existirían relaciones comerciales con las empresas que transportan y distribuyen el GLP en la capital.

Mientras tanto, el ente regulador, Osinergmin, se limitó a explicar la causa del desabastecimiento, pero no parece interesado en evitarlo haciendo respetar la reglamentación. Habrá que esperar que sea más proactivo con el anunciado aumento de la capacidad de almacenamiento del GLP. El poliducto, a pesar de ser la opción más eficiente, por ahora no va.

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